Testimonios

Jorge Padín

En 1997, hace 11 años y cuatro meses después de casarme, me diagnosticaron cáncer de colon del cual me operaron. Al poco tiempo una brutal metástasis hepática me puso al filo de la muerte. Mis médicos opinaron que era inoperable y propusieron hacer QT, de todas formas dijeron que viviría entre tres y cinco meses nada más; era paciente terminal y desahuciado.

Me sentía devastado, había recibido una tremenda bofetada en el alma, yo quería vivir pero la realidad era que me moría. Afortunadamente una amiga de mi madre me habló del grupo Apostar a la Vida , me recomendó ir porque me iba a hacer bien.

Estaba comenzando el Mundial de Francia 98 cuando concurrí un sábado, por primera vez al grupo. Llegué con expectativas, temores y mucha angustia. Lo que llamó poderosamente mi atención fue que los pacientes oncológicos de allí no estaban lamentándose de tener cáncer y consolándose mutuamente, sino su actitud positiva. Eran gladiadores de la vida que estaban peleando una lucha muy dura pero de pie y con convicción. En verdad yo quería ser como ellos y así me lo propuse. Con la ayuda de Silvia, de mis compañeros y de un gran maestro que para mí fue Hugo Basílico, fuí ganando en fe, confianza y esperanza; los cambios fueron muy grandes y notorios. Comencé un nuevo tratamiento con otro especialista y los controles de fin de año reflejaron una notable mejoría. Un año más tarde, en noviembre del 99 me operaron del hígado porque ya se daban las condiciones. Fue una intervención compleja en sí, ya que me extirparon el 65 % del órgano. Luego la situación se tornó muy difícil debido a sucesos inesperados, la infiltración de un pulmón y una infección severa, lo cual puso en riesgo mi vida durante dos meses, pero salí sano y sin cáncer. Las enormes cicatrices que surcan mi cuerpo son muestras elocuentes y un memorial de lo costoso que fue para mí recuperar la salud.

Apenas comenzada mi convalecencia en casa, de nuevo al ruedo. Esta vez mi esposa Adriana era quien se operaba de cáncer de mama. La acompañé con mis vendas sangrantes en aquellos momentos. Hizo sus tratamientos correspondientes y está bien. Por el tipo de cáncer que tuvo nos recomendaron rotundamente no tener hijos por el eventual peligro que representaba, y si quedaba embarazada nos sugirieron abortar.

Pero la vida pudo más, y Mayra tiene hoy seis años. Ella es verdaderamente "hija de la vida". En sus besos y abrazos siento que es Dios mismo quien me besa y abraza.

Acabo de cumplir 10 años ininterrumpidos en Apostar a la Vida , participé en muchos Encuentros como este. Mi testimonio más grande es quizá, más que transmitir palabras, el estar vivo, vigente y saludable. Afirmo rotundamente que EL CÁNCER ES CURABLE, QUE SE PUEDE, no lo digo de oídas, sino que hablo por experiencia propia.

Y a vos, paciente oncológico que aún no estás en Apostar, te digo que acá tenés tu lugar. Te llamo compañero y hermano. Te invito a recorrer el camino de la vida y la salud. Si yo pude, vos también podés. Que si, que si, que si. Muchas gracias!

 

Al principio

Ana Barthelemy

A ocho años del diagnóstico de cáncer. linfoma no Hodgkin, en ese momento tuve una operación y nueve meses de tratamiento con quimioterapia.

En todo este tiempo, me acompañaron y contuvieron las reuniones, con los profesionales y compañeros de Apostar a la Vida.

Gracias a los que me enseñaron que el cáncer se cura.

Gracias a los que me dijeron que después del cáncer hay un nueva vida, con ilusiones, alegrías y proyectos.

No bajemos los brazos, ¡Se puede¡¡¡

Trabajemos para evitar las recaidas, eliminemos los factores de riesgo, cuidemos nuestras defensas en cada minuto,valoremos lo que tenemos, no lloremos lo perdido.

Nuevamente gracias, a los profesionales que nos atienden, a la ciencia que avanza día a día.

Gracias a Silvia por crear esta fundación que permitió anidar en mi esta convicción de que la curación del cáncer es posible.

Los controles seguiran periodicamente y la asistencia al grupo también, porque este es el camino hacia la salud.

 

Al principio

Eduardo Romano

Uno de mis compañeros en el grupo psicoterapéutico del Hospital Ramos Mejía formuló este deseo, y eso me provoco una reflexión al respecto. Voy a hablar de es a reflexión y de las resonancias que a mí, en particular, me produjo aquella frase. En general la filosofía de Apostar a la Vida , si no la interpreto mal, sostiene que factores psicológicos –tal vez sería mejor decir psicosociales- intervienen en el despertar, para decirlo metafóricamente, del oncogén de la enfermedad. Factores enfermos de nuestra vida cotidiana que de pronto facilitan la tarea de ese enemigo.

Es decir qu cuando uno recibe la mala nueva o diagnóstico de cáncer tiene que revisar, además de ponerse en tratamiento, qué condiciones de su vida de relación facilitaron ese proceso. De tal manera que no se trate de “volver” a nada, como deseaba mi compañero, sino de revisar lo que está o estaba enfermo en mis vínculos con los otros, familiares, amigos, superiores o subordinados en el trabajo, etc. y, es claro, eso me llevo inevitablemente a preguntarme cuánta enfermedad circula por lo que solemos llamar nuestra vida “normal”. ¿Hemos aceptado como normalidad lo que recortan los noticieros, radiales o televisivos, de lo que pasa en el mundo y en nuestro propio país? ¿Es normal que un medio como la TV , que debería estar al servicio de la sociedad, de todos nosotros, solo hable de sí misma y convierta por ejemplo, en materia de discusión, las intimidades de un par de imbéciles cualquiera? ¿Es normal que para vender un auto nuevo se necesite degradar a una joven, mostrarla semidesnuda o un poco más, agachada y de espaldas? ¿Es normal que por el mismo medio tan influyente se difundan escenas de películas reservadas para el horario de protección al menor durante todo el día y que son, por supuesto, las escenas que más pueden perturbar, por diferentes razones a los niños? ¿Es normal que el 40% de nuestra población viva en condiciones misérrimas, hacinadas en zonas anegadizas, verdaderos barriales, sin agua corriente ni sistema cloacal, y en las peores condiciones de convivencia promiscua?

Podría seguir y todos ustedes aportar datos aún más alarmantes sobre nuestra “normalidad”. Pero el dilema, para los pacientes que aceptamos como válido el planteo de Apostar, creo yo, es también otro. Como hacer para que esa “normalidad” no nos invada y nos contamine, cómo romper también con imposiciones y mandatos que oprimen nuestras vidas sin que, en muchos casos, nos hayamos dado cuenta de que nos pasa. Cuando llegué al grupo, lo primero que conté, si mal no recuerdo, es que yo estaba esperando “Mí” cáncer, porque en la rama paterna de mi familia ha sido la principal causa de muerte y yo, conscientemente o no, la esperaba. Hasta me atrevería a decir que no enfermarme de cáncer era traicionarlos.

Una de las coordinadoras escribió, una frase que convendría desterrar de nuestras vidas. La de levantarnos y decir “HOY TENGO QUE…” o algunas de sus variantes. Para poder sobrevivir, en ese medio hostil al que antes hice referencia, nos vemos forzados a cumplir con horarios, plazos, exigencias de toda clase. Ahora, lo reconozco, cada vez que la frase acude a mi mente, y no son pocas, trato de desterrarla o por lo menos de ver cómo puedo minimizarla, sacarle presión, desinflarla.

El cáncer, es otra de las cosas que aprendí en Apostar- y yo como enseño o enseñaba, trato de aprender lo más que puedo-, significa una segunda oportunidad para rectificar lo “normalmente” que estuvimos viviendo hasta el día de enfermarnos. Claro, uno asocia mecánicamente cáncer con muerte o por lo menos con plazo acortado de vida. En ese sentido, yo tuve un anuncio similar hace 25 años, cuando una apendicitis llegó a tal grado de infección sin que lo registrara, seguro porque estaba entregado a mi vida “normal”, que los gérmenes llegaron al hígado, tuve septicemia en la herida y un mes internado en terapia intensiva. Casi e muero. El trance me sirvió para cambiar muchas cosas de mi vida, para tratar de estar donde tenía ganas de estar y no donde tenía la obligación de hacerlo, para romper con muchas actividades “normales” que cumplía a diario. Hoy sospecho que tal vez no pude destruir toda la “normalidad” en la que estaba inmerso.

En fin, por detrás de lo que dije me asoma el gran interrogante de cómo saber hallar el equilibrio entre lo que la comunidad acepta como “normal” y lo que nos enferma de esa normalidad, lo cuál no es nada fácil. Está claro, en cambio, que el anuncio de cualquier enfermedad grave, como el cáncer, es también el anuncio de que algo está descompuesto en nuestra vida de relación. El desafío consiste en detectarlo y extirparlo, nunca en entregarse atado de pies y manos a lo que se suele llamar “una vida normal”.

 

Al principio

Ezequiel Vázquez

Mi nombre es Ezequiel…. Todo empezó en marzo de 2007, cuando me apareció un bulto pequeño en la pierna derecha, pero, por mis ansias de progresar económicamente deje mi salud de lado, sin darle la importancia que merecía.

En diciembre del mismo año una doctora del hospital Posadas me abrió los ojos diciéndome, “de esto puede depender tu vida”.

Me realizaron una punción en la lesión, donde me informan que era algo oncológico . Al principio me dieron un diagnostico errado, me dijeron que esto podía ser un linfoma, pero luego de tres biopsias detectaron que era un sarcoma de partes blandas con metástasis en los pulmones.

Ahí fue cuando conocí Apostar a la Vida , gracias a la recomendación de Violeta, mi medica.

Muy desconcertado, un poco confundido, llegue a la Fundación , y cuando empecé a hablar, me quebré.

Mis compañeros me ayudan a entender que es el cáncer, a destruir la enfermedad, a llevar una vida mejor, dejando de lado los pensamientos negativos. Brindándome mucho afecto y contención.

Ir a las reuniones me ayudo a enfrentar la cirugía, en la que me extirparon el tumor. Y ahora estoy por empezar con la quimioterapia, pero se que mi principal medicina son las reuniones de la Fundación.

APOSTAR A LA VIDA ME “CARGA LAS PILAS” ME AYUDA, ME FORTALECE y ME ESTIMULA GRACIAS!!! QUE SI, QUE SI, SE PUEDE!!!!!!!

 

Al principio

Graciela Polack

Todo comenzó en el mes de julio de 2006.

Después de tener hemorragias constantes, mediante ecografía, detectaron pólipos en endometrio, me prepararon para una biopsia; a esta altura ni se me cruzo por la cabeza los resultados. Sin embargo el médico me comunica: “sra. Tendrá que operarse nuevamente” y luego de la cirugía “consultar con un oncólogo”.

En ese momento quede paralizada, no entendía nada, con mucha angustia pensaba en mis hijos, mi marido y mi muerte.

No podía salir de esos pensamientos, me preguntaba y preguntaba: ¿cómo puede ser que a los 49 años, con media vida por delante, pueda yo tener cáncer?

Pasaron los días, en octubre, me operaron.

Todo salió bien, me hicieron una histerectomía. Al darme de alta, la Dra. Me dijo: “hacé todo lo que el oncólogo te indique en el tratamiento”. Así fue¡¡¡ hice todo pero en mi interior había algo que me faltaba…

Toda mi familia me daba aliento, veía como me miraban y no me decían nada, veía la angustia en ellos…y yo, me preguntaba: “si a mi me dió todo bien, mi recuperación es excelente, entonces ¿qué me pasa?”.

Decidí, tengo que hacer algo más, para entender esta enfermedad, y así poder ayudar y ayudarme.

Un día una persona muy querida, me acerca un diario barrial, donde sale una nota, con el título, “Apostar a la Vida ”.

Al leerlo me sentía tan bien reflejada en sus palabras que decidí llamar: Resultaron ser un grupo de pacientes oncológicos donde se reunían todos los jueves. Fui tuve un recibimiento tan amable y comprensivo, de mis compañeros y la Dra. Silvia. En el grupo se escucha con atención, se comprende, y se ayuda a quienes asistimos …. Todos sabemos de que hablamos cuando decimos tengo cáncer.

De ahí en adelante se comienza a trabajar,

Cuales son los factores de riesgo que ayudan a desencadenar esta enfermedad.

Son increíbles las cosas que descubrimos. La Dra. Silvia garsd nos ayuda, nos habla y nos enseña que después del cáncer hay un antes y un después.

Hacemos cambios en nuestras vidas. Somos protagonistas, tomamos decisiones aunque a veces nos cuesta y las ejecutamos! Pero no hay nada imposible. ¿si se puede! Y quiero contarles algo ¿estoy feliz!!! Porque en abril acabo de cumplir mis primeros años!!!

Si nosotros pudimos ustedes también!!!

 

Al principio

Hector Jorge Palacios

Seis meses han pasado desde que ingresé a Apostar a la Vida.

Luego de mas de cinco años de sostener a un gladiador solitario luchando con un "fantasma" llamado Cáncer .

Batalla que perdía día a día, luego de sucesivas metástasis de aquel que irrumpió inicialmente en mi Colon, sin mas elementos que el instinto de supervivencia , lo fuí conteniendo , cediéndole partes de mi cuerpo ,a un costo muy elevado por ser una contienda desigual .

El ingreso a la psicoterapia ofrecida por la Dra. Silvia Garsd( Fundadora ) y sustentada por Ana (Licenciada ) inteligente y fervorosa , pude materializar ese aparente enemigo "mortal "; comprendí , rápidamente la filosofía propuesta y descubrí herramientas que poseía e ignoraba .

La batalla mas difícil sería contra mi propia ignorancia , terreno propicio para el avance de la enfermedad .

Comprender que uno no es un super hombre que todo lo puede y que necesita ayuda es un paso muy complicado , pues supone dejar de lado falsas estructuras adquiridas e incorporadas como propias , mandatos ,conductas adictivas que permiten dar lugar preponderante a lo economico y trivial ,sobre la salud y el disfrute del goce personal ,rindiéndolo a lo material e intrascendente .

Registrarse vulnerable a lo artificial y consumista admite un gran trabajo interior , aceptar que los miedos , mas allá de ponernos alerta , en exceso nos hacen débiles y muy frágiles . Reconocernos falibles y luchadores marca el inicio de la gesta por la existencia , alejarnos , de factores de riesgo que disminuyen nuestras defensas y no permitir que el desarrollo del oncogen nos arrebate la vida , que algunos solo valoramos a punto de perderla .

Así como las drogas oncológicas , rayos etc. Apostar debe prescribirse como tratamiento efectivo ,donde mente sana y adelantos científicos aunados derroten al poderoso adversario , que valiéndose de la ignorancia del portador no lo conduzca , a una irremediable ,resignada y dolorosa muerte .

 

Al principio

Higinio Paré

Mi nombre es Higinio Paré, en mayo del año 2006 fui internado por una ulcera sangrante, que hizo que este muy anémico, por lo cual me dieron muchas transfusiones de sangre. El día 15 de mayo fui intervenido quirúrgicamente, en principio me diagnosticaron divertículos en el duodeno.

Fue una operación muy importante y riesgosa. Me quitaron parte del estómago y estuve varios días conectado a una sonda, alimentándome solo con líquidos. Me costo mucho recuperarme y volver a tolerar la comida.

Mientras tanto los médicos nos informaron a mi familia y a mí, que habían mandado a analizar la muestra del divertículo que me habían extraído.

Luego de unas semanas llego la noticia: lo que habían detectado era una especie de cáncer que crece en los tejidos blandos, denominado GIST. Cuando me entere de esto me deprimí muchísimo, tuve miedo y angustia. Volví a mi casa después de cuarenta días de internación, pero no dejaba de pensar en lo que me habían dicho. No tenía ganas de nada.

Mi esposa e hija insistieron en que busque un grupo de ayuda, para poder hacer una especie de terapia, para estar mejor, ya que el estado de ánimo no iba a ayudarme en la recuperación. Fue así como mi cuñada, Silvia Peralta, quien trabaja en la guardia del Hosp. Ramos Mejía, me informó que allí funcionaba un grupo llamado, “Apostar a la Vida ”, dirigido por la Dra. Silvia Garsd, para enfermos de cáncer y sus familiares. Tanto insistió que un sábado fui con ella y mi esposa, con miedo y vergüenza, porque no sabía con que me iba a encontrar.

Pero poco a poco me fui integrando y recuperando, gracias, no solo a la Dra. Silvia , sino también a la Lic. Ana Goldfarb, quien además de asistir a los enfermos, asiste a los familiares.

Hoy después de casi dos años, de que fue detectado el cáncer y de haber hecho los tratamientos correspondientes, puedo decir que en la última tomografía no se han detectado rastros de enfermedad maligna macroscópica.

Entrar a Apostar a la Vida me ayudo muchísimo, ya no sentí mas angustia, ni miedo. No falto nunca a las reuniones, estoy muy a gusto y contento de haber encontrado este lugar, donde me siento tan cómodo con todo el grupo.

 

Al principio

Jorgelina Kuzmuk

A los 21 años, me diagnosticaron cáncer de mama. Cáncer igual a muerte, resonaba en mi cabeza. Con mucha angustia empecé quimioterapia y rayos.

Sentía miedo a sufrir y me preguntaba ¿POR QUÉ A MÍ? Porque en este momento de mi vida. Lloraba sola por los rincones, sentía que nadie me entendía. Había adelgazado mucho y la quimio me descomponía.

Así ya no podía más, un día fui a la iglesia a pedir a Dios que me ayudara. Alguien con todo su amor me invitó a Apostar a la Vida. Al principio tenía miedo de encontrarme con un grupo que me preparara para la muerte, pero me encontré con personas que luchaban para vivir, disfrutaban la vida y muchas de ellas habían vencido al cáncer. ¡Si yo pude, vos podes!, me dijeron.

Mi actitud cambio, empecé a elegir la quicio, porque elegía la vida, el tratamiento dejo de ser un sufrimiento para ser Remedios que curan.

Al año de operada, un fuerte dolor de cadera me impedía caminar, “Metástasis ósea”. Me daban entre tres y cinco meses de vida. Yo elegía vivir, y me dispuse a luchar con todas las herramientas. Estuve seis meses sin caminar, como no podía moverme, empecé a pintar, a hacer porcelana y a organizar mi casamiento, como lo teníamos planeado.

Llegaba al grupo en brazos del que hoy es mi marido, en el grupo no me tenían lástima, reforzaban mi esperanza, mi fe. Mientras ocupaba mi mente el dolor se alejaba de mi cuerpo, con mas convicción creía que iba a salir. La palabra de Dios dice –“Crean y ya lo obtendrán”- y lo creí.

Pasaban las quimios, una tras otra, empecé a caminar, a rehabilitarme dando vueltas a la mesa, así fui mejorando, el tratamiento comenzó a dar buenos resultados.

Llego el momento de mi casamiento, entré por la puerta principal de la iglesia caminando del brazo de mi papá, en medio de aplausos.

En Apostar me abrieron los ojos, me di cuenta que puedo elegir como quiero vivir, las cosas no son fáciles, tuve varias recaídas, el grupo me enseña a enfrentarlas, a no tener miedo, a ir a la quicio con mucha fe.

Es un trabajo duro, ver la realidad, aprender a decir que no, a tomarnos los problemas con otra actitud, pero vale la pena estar viva. Ya no soy la misma de antes, soy mejor.

Hoy tengo 27 años, estoy estudiando, trabajando y con muchos proyectos.

Doy gracias a Dios por esta segunda oportunidad, gracias al apoyo de mi familia, amigos, la oración con fe, el corazón de Apostar, a mi médico, a mi marido.

Hoy podríamos escribir mil hojas, creo que el testimonio más importante que puedo dar, es que simplemente estoy aquí con ustedes, ¡ESTOY VIVA!

 

Al principio

LAURA AGUIRRE

MI NOMBRE ES LAURA, TENGO 57 AÑOS, HACE CINCO, AL HACERME LOS CONTROLES ANUALES CON EL GINECÓLOGO, ME DETECTARON UN CRCINOMA QUÍSTICO EN MI MAMA IZQUIERDA, CÁNCER, ¿QUÉ PALABRA NO?, ESA PALABRA QUE PARALIZA A TODOS CON SOLO NOMBRARLA, ESO FUE LO QUE ME PASO, FUE PENSAR EN LA MUERTE.

ME OPERARON, HICE 67 APLICACIONES DE RAYOS Y LUEGO MEDICACIÓN POR CINCO AÑOS.

DESPUÉS QUE ME OPERARON PENSÉ QUE YA ESTABA, QUE TENÍA TODO RESUELTO, PARA MI SORPRESA NO ERA ASÍ,(AÚN NO ME HABÍA CAÍDO LA FICHA ), PERO CUANDO ME CAYO BUSQUE AYUDA, ENCONTRÉ A UNA COMPAÑERA DE YOGA, ME INVITÓ A CONCURRIR A UN GRUPO, DONDE ELLA IBA, APOSTAR A LA VIDA , Y COMO LA PALABRA LO DICE, ES LO QUE APRENDEMOS, APOSTAMOS A “VIVIR”,

¿CÓMO?, ELIGIENDO VIVIR BIEN, APRENDEMOS A SER NOSOTROS LOS PROTAGONISTAS DE NUESTRA HISTORIA Y POR LO TANTO PODEMOS CAMBIAR LA HISTORIA QUE NOS ARMARON, LLENA DE MITOS Y MANDATOS.

APOSTAR A LA VIDA , ES LO QUE ME DIO LA FORTALEZA , PARA ENFRENTAR LA AMENAZA QUE FUE EL CÁNCER. CUANDO LLEGUE AL GRUPO, LLEVABA UNA MOCHILA, QUE FUI CARGANDO DURANTE AÑOS, CON MIEDOS, ANGUSTIAS, DOLOR FRUSTRACIONES, PRIVACIONES Y TANTAS COSAS MAS¡¡¡

EN EL GRUPO DEJE TODA ESA CARGA Y LLENE MI MOCHILA CON ALEGRÍA, CON HERRAMIENTAS Y PROYECTOS, CON GANAS DE SEGUIR, POQUE DESPUES DE UN DIAGNÓSTICO DE CÁNCER, ME DI CUENTA, ¡¡¡QUE SI SEPUEDE!!!

 

Al principio

Leonor Nieves (Carozo)

El paciente tiene la droga curativa más poderosa

En los medios de comunicación: televisión, radio, revistas, diarios, se habla de enfermedad terminal, de enfermo terminal, sabemos que se refieren al cáncer pero ¡Cuidado con nombrarlo!...hasta en las películas los protagonistas o algún personaje secundario que tiene cáncer siempre les va mal y rara veces se curan. Estos medios ¿no se han enterado que el cáncer se puede detectar cuando todavía no hay síntomas? Las prevenciones no se limitan al papanicolau, mamografías o al antígeno prostático. En los encuentros que Apostar realiza con los médicos se habla de todos los avances para descubrir la enfermedad en sus inicios…estos avances de la medicina tendrían que divulgarse constantemente en los medios...Si el cáncer fuera una enfermedad terminal yo no estaría hoy aquí…tuve tres veces cáncer: el primero en el año 1968 ginecológico, en 1992 el segundo de colón y el tercero en 1994 un carcinoma de piel en la cara. En los tres fui a cirugía y desde aquella primera operación (ya pasaron 40 años) nunca he dejado de realizar controles periódicos, que no son un sacrificio sino un beneficio; yo estoy curada, pero no solo por los controles; me curó darle un sentido a mi vida, tenía que curarme por mis hijos, mi esposo, mis hermanos, por toda mi familia, pero más que nada por mí. La medicina hizo mucho pero el mejor trabajo fue el mío…En el último cáncer ya estaba en Apostar y allí encontré los elementos para que así fuera; aprendí que los buenos estados emocionales, cambios de actitud, autoestima alta, ayudan tanto como el tratamiento médico. El paciente tiene la droga curativa más poderosa .Apostar me enseñó a vivir sin angustias, sin estrés. Motivos no faltan para esos estados; con Silvia aprendemos cómo manejarlos, nos ayudamos entre nosotros y de paso la ayudamos a ella también, que como nosotros tiene situaciones difíciles… hay pérdidas de seres queridos que dan motivo para la tristeza.

Víctor Frankl neurólogo y psiquiatra sobreviviente de los campos de concentración nazis escribió sobre la triste situación que le tocó vivir en aquellos tiempos: “Por muy adversas que sean las circunstancias que se nos presentan todos tenemos la responsabilidad de vivir. ”

Yo aposté a vivir y hace poco más de tres años, gané con el nacimiento de Joaquín mi nietito ¡Les aseguro que para mí no hay mejor medicina que verlo jugar, reír, hablar con su deliciosa media lengua y escuchar que me diga : ¡Abu vamos a jugar! .Por eso no me arrepiento de esta elección :Apostar a ganar la batalla me permitió vencer la enfermedad y disfrutar con aquellas pequeñas cosas que me hacen más feliz.

 

Al principio

LIA NOEMI BRAVO

CUANDO ME DIAGNOSTICARON CÁNCER DE MAMA, PENSÉ QUE MORÍA Y LLORÉ HASTA YA NO TENER MÁS LÁGRIMAS.

ME PREGUNTABA…..UNA Y OTRA VEZ…… ¿POR QUE A MÍ?

FUE ENTONCES CUANDO CONOCÍ APOSTAR A LA VIDA.

LA PUCHA !!!! QUE SI APUESTA A LA VIDA , ES COMO ESTAR EN LOS BRAZOS DE MI MADRE, YO PUDE SALIR ADELANTE, CON LA FUERZA DE MIS COMPAÑEROS LOS QUE ME AYUDARON A SACAR MIS PROPIAS FUERZAS, SABIENDO QUE CADA UNO DE ELLOS ES UN ESPEJO DE VIDA EN EL CUAL ME REFLEJO.

LA DOCTORA SILVIA CON SU AMOR Y SABIDURÍA ME ENSEÑA A SER UN GLADIADORA, PARA SEGUIR APOSTANDOLE A LA VIDA.

 

Al principio

LILIANA A. DELLA PENNA

EN EL 2003, FUE MI PRIMER ACERCAMIENTO CÑON EL DIAGNÓSTICO DE CÁNCER, DE MI ESPOSO. EN ESE MOMENTO NO ME PERMITÍ SENTIR, EL ACTUAR Y CONTENER A ÉL Y MIS HIJOS ERA PRIORITARIO.

EN UN MES ESTABA OPERADO, EN DOS MESES CONTINUO SU ACTIVIDAD LABORAL (OMO SIEMPRE).

PENSÉ QUE TODO QUEDABA ALLÍ, ¡PERO NO!!!

EN EL 2006-2007, SE REPITIÓ CON MAYOR AGRSIVIDAD. LAS ESPERANZAS ERAN NULAS, FUE EL MOMENTO QUE SENTÍ LA NECESIDAD DE PEDIR AYUDA Y LLEGÓ DE LA MANO DE UN ACOMPAÑANTE TERAPÉUTICO, UN T.E. PARA COMUNICARNOS CON LA FUNDACION APOSTR A LA VIDA.

LLEGUE CON MUCHA ANSIEDAD, ANGUSTIA Y DESBORDADA POR INCONVENIENTES PARA TRAMITAR ESTUDIOS, TOMOGRAFÍAS, VIDEOCOLONOSCOPÍA, ETC.), MEDICACIÓN ONCOLÓGICA, ANTE AUTORIDADES DEL PAMI.

LA RESPONSABILIDAD DE HACERME CARGO Y ENFRENTAR LA BUROCRACIA , ES TAN CRUEL COMO EL PROPIO DIAGNÓSTICO.

EN LOS ENCUENTROS SE FUERON DILUYENDO, LOS TEMORES,ANGUSTÍAS E IMPOTENCIAS. EN EL INTERCAMBIO CON FAMILIARES QUE PASARON SITUACIONES SIMILARES FUI RECAUDANDO INFORMACIÓN Y HERRAMIENTAS PARA LOGRAR NUESTROS OBJETIVOS. YA NO ESTÁBAMOS SOLOS FRENTE A ESTA LUCHA.

PUDE BAJAR MIS ANSIEDADES, CONTENER, VER LA RECUPERACIÓN DE ALGUNOS ENFERMOS, QUE COTINUAN VINIENDO AL GRUPO, LA TOMA DE CONCIENCIA DE MI ESPOSO, ¡RECUPERÉ ENERGÍA PARA CONTINUAR CON MIS PROYECTOS POSTERFADOS¡

UN ENFERMO DE CÁNCER ,SIGUIENDO EL TRATAMIENTO CON UN PROFESIONAL COMPROMETIDO, CON SUS PACIENTES, QUE SABE QUE SON PERSONAS Y NO ¡PATOLOGÍAS¡, UNA PSICOTERAPIA QUE AYUDA A VER LOS CONFLICTOS DE OTRA MANERA, (CON HERRAMIENTAS PARA ALEJARSE DE LOS FACTORES DE RIESGO), QUE LOS AYUDE A MODIFICAR ACTITUDES Y DESARROLLAR APTITUDES DESDE EL SENTIR, EL PENSAR Y HACER, UNA FAMILIA QUE ACOMPAÑE, TODO ESTO ES MUY IMPORTANTE PARA EL PROCESO DE CUARACION DEL CÁNCER.

Y FUNDAMENTALMENTE UN ENFERMO EN VIAS DE RECUPERACIÓN QUE SE AFERRE ALA VIDA.

SE PUEDE¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

 

Al principio

Marta Siniscalchi

Mi nombre es Marta, me sentía el ser mas fuerte del mundo, vivía permanentemente cumpliendo con todo, solucionando los problemas propios y ajemos al instante, trabajando con mucho empeño, atendiendo mi casa, mi familia y un día me paró la enfermedad, EL CÁNCER, esa que todos nos negamos a aceptar, esa que en mí no cabía, ya que hasta ese momento era la persona mas saludable del mundo, pero el enemigo estaba allí.

Me operaron de carcinoma de vejiga e hice quimioterapia, luego continué como si hubiese tenido solo una gripe, con el ritmo loco de siempre y otra vez el enemigo acechó, dos veces más. Allí comprendí que no era invencible y que necesitaba ayuda, que tenía el privilegio de la vida, dispuesta a luchar contra esta enfermedad.

Me sentí muy bien recibida y de pronto ante un sin fin de dolencias, de las personas que integraban el grupo que me golpearon muy fuerte. Me sorprendió a la vez la entereza, la lucha por sus vidas, la contención y solidaridad que encontré en este grupo, tanto de ellos como de los profesionales a cargo del mismo, que sin ningún fin mas que el de ayudar al prójimo, daban lo mejor de sí mismos.

La enfermedad, paso en ese momento, a ser, esperanza de vida, la cual empecé a afrontar con mayor fuerza.

Gracias a los integrantes de la FUNDACIÓN APOSTAR A LA VIDA.

 

Al principio

Nilda Redruello

La aparición de un nódulo en la mama izquierda hace que consulte con mi ginecóloga (Dra. Hilda González) y luego de los estudio correspondiente el resultado determinó que era maligno. Esto ocurrió en mayo del 2006.

Realizan una primera biopsia en el Hospital Rossi de La Plata que confirma el diagnóstico y se realiza la cirugía en el mes de septiembre.

Luego de la operación y al visitar al oncólogo (Dr.Pelatti) me realiza una serie de análisis y controles con el fin de empezar con la quimioterapia y es ahí donde me comunica que deberá hacer una nueva cirugía para extirpar por completo la mama izq. pues la primera intervención no había sido bien realizada.

Paso por esta nueva intervención y ahora sí comienzo el tratamiento con quimioterapia durante 6 meses.

Todos los acontecimientos que describí anteriormente hicieron que necesitara ayuda psicológica, tanto en el aspecto anímico como físico , apoyo que fue sugerido oportunamente por mi oncólogo

Así llego a APOSTAR A LA VIDA

Así llego, gracias a Dios con todas las esperanzas puestas en él al Grupo APOSTAR A LA VIDA , (Silvia, Ethel, Gabriela)

En las charlas surgen sucesivamente las distintas causas que llevaron a que en mi cuerpo aparezca el nódulo: estrés, angustia causada por distintos conflictos familiares, de trabajo, etc.etc., que me llevaron a tener cáncer.

APOSTA A LA VIDA es mi tabla de salvación. Con la ayuda médica y psicológica se puede curar. Pero es obvio que el paciente debe sincerarse ante el Grupo, pues, ante esta enfermedad todos estamos en igualdad de condiciones.

Al ver sufrir a mis hijos y nietos no encontraba el camino justo. Me deterioraba día a día y ya no quería vivir más.

APOSTAR A LA VIDA me hizo y me hace sentir muy bien después de cada reunión. Mis ideas se clarifican, la ayuda psicológica, la contención y mis ganas de vivir SE SUMAN

 

Al principio

Nora Acosta

Hoy, después de muchos años en Apostar a la vida y de varios encuentros mi vida esta llena de logros, satisfacciones y proyectos por realizar.

Viví 2 acontecimientos que cambiaron totalmente mi vida.

Primero un diagnostico de cáncer, linfoma no hodgkin, que derrumbo mi mundo.

Como pude busque un lugar donde me contuvieran, estuvieran al tanto de los nuevos avances en la lucha contra el cáncer y comencé el tratamiento en el Instituto Roffo, donde me recibió la Dra. Marta Zerga que me contuvo, me contó de qué se trataba esta enfermedad y lo que mas recuerdo es la propuesta de luchar juntas contra el cáncer.

Desde el año 2000 al 2003 (con 3 recaídas) recibí 8 quimioterapias, acelerador lineal, , terapia de rescate , anticuerpo monoclonal y me preparé para un auto transplante de medula ósea

En este momento de mi vida ya no tenia esperanzas de que los tratamientos dieran resultados.

Me sentia morir.

El segundo momento que cambio radicalmente mi vida, fue cuando llegué a Apostar a la Vida

 

Al principio

Susana Banga

Hace ya poco más de tres años que me detectaron cáncer de mama y con el, todo en una misma consulta, lo que vendría, biopsia, quimioterapia, operación, rayos…asimilé todo eso como pude y me sentí aterrada, veía mi futuro en un hospital, el dolor de mi familia y sobre todo mi miedo.

Gracias a dios todo eso ya paso, pase por todas las etapas que me habían pronosticado, todo con esfuerzo pero con éxito. Y eso se lo debo en una parte inmensa a mis compañeros de apostar, y a la Dra. Silvia , quienes me recibieron sin compadecerme sin darme falsas expectativas, ni prometer milagros, recuerdo que la Dra. el día que llegue al grupo me dijo… “tenés cáncer, si, te podes morir, pero también podes vivir”…

Allí, a través de los espejos que vi, en mis compañeros, en mis pares, pude entender que el cáncer no es una sentencia de muerte como pensaba, sino una segunda oportunidad para modificar las situaciones que probablemente me llevaron a ese diagnostico. Aprendí a vivir de otra manera, a confiar en mi, a incorporar el SI, SE PUEDE, a vivir mejor, a encarar los tratamientos no como una carga sino como aliados que me ayudarían a combatir la enfermedad, el cáncer, palabra que muchos no se atreven a pronunciar, por que tal vez creen que lo que no se dice no existe…

Hoy, sigo en tratamiento, estoy muy bien, disfruto de mi vida, de mi familia, que siempre estuvo a mi lado, brindándome su apoyo, no bajo los brazos y sigo en esta carrera de resistencia, no de velocidad, confió en mis médicos y sobre todo me siento apoyado y contenida por todos los compañeros de este maravilloso grupo, al que siento, le debo gran parte mi vida. Quiero decirle a todos aquellos que tienen esa patología que no se preocupen, sino que se ocupen, que enfrenten sus miedos y tal vez sus prejuicios y los de quienes los rodean, el cáncer SI se cura y sobre todo que se acerquen a Apostar a la Vida que allí encontraran las herramientas necesarias para librar esta batalla en la que nos jugamos lo mas importante, nuestra vida.

 

Al principio

Tere Recalde

A qué venía?

Yo soy la Tere Recalde , tuve cáncer de mama.

Pronóstico: seis meses de vida.

Hace dos años vine a este mismo Encuentro y este mismo lugar. Me senté en los asientos de Atrás con miedo, desconfianza, con mucha ansiedad.

No sabía bien a qué venía

Comencé a a escuchar, adelantos científicos, charla de médicos, testimonios.

Atodos les pasaba o pasaron lo mismo que yo.

La boca seca, los ojos nublados, doloridos los pies, sin poder contener la orina y lo peor que le puede ocurrir a una mujer: Pelada

Pasaba el tiempo, comencé a erguirme en el asiento, mis oídos y mis ojos no querían perder nada.

Salí varias veces a respirar aire fresco del río,humedecerme con la llovizna del día gris y frio. Abría los brazos y decía estoy VIVA.

Cada vez que entraba veía una luz, más fuerza, una esperanza que irradiaban los presentes. Esa luz, esa fuerza comenzó a hacer efecto en mi.

Ya no me importaban el dolor en el cuerpo, las zapatillas viejas, no tener el pelo.

Muchas veces erré el camino para llegar a las metas.

Pero esta vez no me equivoqué al ingresar a el Grupo Apostar a la Vida.

Pasaron dos años, me falta mucho que aprender, mucho que olvidar,me falta mucho que perdonar.

Apostar a la Vida me enseña su filosofíade vida. Sé que con todos ustedes a mí lado podré llegar a la meta "VIVIR" para lograr el objetivo de la luz y de la felicidad.

 

Al principio

 

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