La Dra. Silvia Garsd ingresa con el cargo de psicóloga en 1973 al Hospital Municipal General de Agudos José María Ramos Mejía, perteneciente al servicio público de salud. En el año 1984 es asignada al servicio de Hematología del mismo hospital para atender, en forma individual a pacientes oncológicos y onco-hematológicos, los cuales son pacientes ambulatorios e internados.
La demanda de tratamiento psicológico es cada vez mayor, lo que determina una alta casuística que obliga a incorporar otros profesionales a fin de satisfacer la necesidad de contar con psicólogos especializados.
La Dra. Garsd se dedica a observar el tipo de comunicación que se establece entre un paciente que ya terminó satisfactoriamente su tratamiento con otro que debe comenzarlo. Comprueba que el vínculo que se establece es en “espejo”. El mensaje emitido por el paciente que transitó por las mismas circunstancias anímicas y de tratamiento impacta de manera positiva, rápida y muy eficaz en el nuevo paciente induciéndolo a la toma de decisiones. Partiendo del concepto: “donde existe vida hay lucha por la vida” la modificación de hábitos negativos así como también los cambios de actitudes, las creencias y el refuerzo de la esperanza, hace posible que se comprenda que el sistema inmunológico se beneficia al lograr un estado emocional más equilibrado. Con este tratamiento lo que se logra es un ser humano protagonista, responsable de su vida, su salud y sus proyectos.
FORMACIÓN DEL GRUPO
En octubre de 1992 el paciente Hugo R. Basílico con diagnóstico de linforma no Hodgkin es derivado para su atención psicológica. Tenía angustia y miedo a morirse, recibió 58 quimioterapias, radioterapias, cirugía y transplante de médula ósea.
En ese momento, felizmente a tiempo, las técnicas implementadas por la profesional tratante lo sacan de esa situación anímica: recupera fuerza, ánimo y el deseo de vivir se apodera de él con total intensidad.
Caracterizado por una condición natural de liderazgo, sabe interpretar lo que otros enfermos sienten. Hombre de gran inteligencia y nobleza, con la idea “ayudando a otros me ayudo a mi mismo” propone participar junto a la doctora en el proyecto de crear el primer equipo de trabajo profesional-paciente oncológico, con éxitos no solo a nivel de sobrevida. A partir de ese momento se genera un voluntariado de pacientes que se fueron transformando en agentes de salud los cuales contienen, reflexionan, informan y capacitan a sus pares. Al compartir con ellos sentimientos y vivencias similares frente al diagnóstico, mejoran su actitud, su autoestima, su calidad de vida, su capacidad de reflexión y cambio, con resultados más contundentes y efectivos. El paciente conoce sus derechos, recupera su capacidad de lucha y se hace protagonista de su historia.
De este modo, se forma un grupo llamado “APOSTAR A LA VIDA ” en abril de 1993. Hoy concurren a los grupos, en diferentes localidades, aproximadamente 500 personas por semana los que son atendidos en forma gratuita.
Para tal fin, los grupos terapéuticos cuentan con un centro de atención en el Hospital Ramos Mejía (ciudad de Buenos Aires) y con filiales en el interior del país: Concepción del Uruguay (1998 - Prov. de Entre Ríos), Lomas de Zamora (1999), Tandil, (1995) (Prov. de Buenos Aires) y Coronel Brandsen (2007).
La “FUNDACIÓN APOSTAR A LA VIDA ” se forma en 1995 (año en el que se inscribe como persona jurídica IGJ 1598718 y como entidad de bien público Nº 6688) y su consejo de administración está integrado en un 90 % por pacientes oncológicos.
Como norma la Fundación Apostar a la Vida apoya la medicina tradicional y no difunde medicinas alternativas, religiones, ni ideas políticas.
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